Los equipos diésel de regeneración de aceites usados, comúnmente conocidos como "máquina mixta de aceite usado a diésel", son aparatos industriales que convierten aceites usados como el aceite de motor usado, el aceite de pirólisis de neumáticos usados y el aceite de plástico usado en diésel limpio mediante una combinación de procesos de craqueo térmico y destilación catalítica.
Proceso central:
El sistema emplea principalmente un proceso integrado de destilación a alta temperatura, craqueo catalítico y refinado por fraccionamiento. Tras un pretratamiento para eliminar las impurezas y el agua, el aceite usado se somete a altas temperaturas (aproximadamente 300-400°C) en presencia de catalizadores especializados. Esto hace que las moléculas de hidrocarburos de cadena larga se rompan en moléculas de cadena más corta dentro del intervalo de ebullición del gasóleo. Los vapores de aceite ligero resultantes se separan mediante una columna de fraccionamiento de varias etapas y, a continuación, se someten a etapas de refinado como la condensación, la decoloración y la desodorización. El producto final es un componente de gasóleo que cumple las normas GB/T 20828.
Características técnicas clave:
Diseño seguro y ecológico: Un sistema cerrado de presión negativa integrado con depuración de gases de escape evita eficazmente las fugas de gases nocivos.
Tecnología de catalizador adaptativo: Capaz de procesar aceites usados mixtos complejos, mejorando el rendimiento de aceite (normalmente 70%-85%).
Sistema inteligente de control de la temperatura: Regula con precisión la temperatura de craqueo para evitar un craqueo excesivo y la producción de sustancias peligrosas.
Estructura modular: Facilita el mantenimiento y las actualizaciones, adecuado para operaciones de pequeña y mediana escala (capacidad de procesamiento diaria común: 1-20 toneladas).
Aplicación y normativa del mercado:
Este tipo de equipos debe cumplir la Normas de control de la contaminación para la recuperación y utilización de aceites minerales usados (GB 17145) y operar dentro de un marco de licencias de eliminación de residuos peligrosos. Las tendencias tecnológicas actuales se centran en consumo de energía
optimización (índices de recuperación de calor residual superiores a 30%) y control inteligente (control automatizado mediante PLC de todo el proceso de craqueo) para cumplir unos requisitos medioambientales cada vez más estrictos.